Para comenzar la nueva temporada de estas columnas de opinión; vamos a analizar, de manera muy sucinta, una serie de indicadores y variables económicas que denotan el gran deterioro que ha sufrido nuestra economía a causa de las políticas que ha implementado el actual Gobierno desde que asumió al poder y que son una alerta de que vamos inexorablemente al estallido de una gran crisis (no sólo económica).

El “Déficit Fiscal” creció, un 47,5 % en 2016 y un 52,5 % en 2017 respecto del 2015; empujado principalmente por el incremento descomunal en el pago de intereses de la deuda tomada (¡que no deja de crecer!) y a pesar de haber reducido gastos, quitado subsidios, eliminado planes y programas, disminuido aumentos a jubilados, etc.

La “Balanza Comercial” (diferencia entre importaciones y exportaciones) en el 2017 arrojó un déficit monumental de ¡u$s 8.471 millones!, logrando un record histórico. El cual se estima será superado ampliamente en este 2018 con un proyectado para todo el año de u$s 10.000 millones; ya que sólo en Enero de 2018, existió un déficit de casi u$s 1.000 millones. Esto se originó fruto de exportaciones estancadas, no liquidadas y retenidas (a pesar de la gran devaluación ya ocasionada y de la quita de retenciones a las exportaciones) y de la apertura importadora indiscriminada.

La “Fuga de divisas” es obscena; se relajaron controles cambiarios (los exportadores no tienen obligación de liquidar sus exportaciones), se permite el atesoramiento de divisas hasta 5 millones de dólares, no hay restricciones para gastar en el exterior, etc. En el 2017 se fugaron u$s 22.148 millones por atesoramiento, u$s 10.600 millones por turismo (creciendo un 26 % respecto al histórico 2016 de u$s 8.500 millones), por importación de autos u$s 8.400 millones, etc.

La “Timba financiera” fomentada continúa; con las altas tasas de interés que paga nuestro B.C.R.A. por las Lebacs donde la especulación financiera destruye la inversión productiva y ocasiona grandes costos en intereses para nuestro Estado (adicionales a los de la deuda externa). Hoy se adeudan más de ¡$ 1,4 billones! por “Lebacs” (sí, ¡más de un “billón” de pesos!), que ocasionan cerca de $ 300.000 millones de pagos de intereses anuales (sólo para tener una referencia; son muchísimos bolsos de López, ¡por día!).

La “Inversión externa directa” (productiva), a la que tanto invoca el actual Gobierno, cayó un 61 % en 2016 y un 14 % en 2017 y, en cambio, la “Inversión financiera o de cartera” (especulativa) creció un ¡686 % en 2016! y un ¡790 % en 2017!; ambas comparadas con las del 2015. Consecuencias de la desregulación del mercado de capitales y de la “timba financiera” local a favor de los capitales financieros mundiales.

El “Endeudamiento” es exponencial y desenfrenado; en los 2 primeros años de gestión se tomó deuda por ¡u$s 133.000 millones!, con tomas a 100 años y convirtiendo a nuestro País en el mayor emisor de deuda soberana en moneda extranjera del período 2016-2018 comparado con sus pares emergentes. En los 2 primeros meses del 2018 ya se tomaron ¡u$s 17.500 millones más de deuda!. Hay que tener presente que este exponencial endeudamiento no es destinado a mejorar la infraestructura o la capacidad productiva de nuestro País sino que es destinado principalmente a cubrir los llamados “déficits gemelos” (Fiscal y de Balanza de Pagos) y la gran fuga de divisas, antes mencionados.

La “Devaluación del Tipo de Cambio” ya superó ¡más del 100 %! en lo que lleva de gestión el actual gobierno (de 9,5 $/u$s a casi 20,5 $/u$s) y a pesar de que el BCRA está utilizando reservas para tratar de contenerlo, existen fuertes presiones para que siga subiendo. Consecuencias de la desregulación cambiaria y de habernos “liberado del Cepo”; encareciendo cada días más, la canasta básica alimentaria de todos los argentinos.

Los “Combustibles” subieron un 64 % en estos 2 primeros años de gestión y en lo que va de este 2018 ya subieron un 8,5 % más (¡más del 72 % de aumento! De menos de $ 15 a más de $ 25 por litro); logrando que nuestro País tenga la nafta más cara de toda América Latina (sólo por debajo de Uruguay que, a diferencia de nuestro País, no posee una gota de petróleo bajo su suelo). A causa de haber liberado los precios internos, atándolos al valor del dólar y al precio internacional de crudo; nada indica que dejen de continuar los aumentos. Situación que impacta directamente y transversalmente en los costos de toda nuestra economía.

Los “Tarifazos” a todos los servicios públicos no paran; que son constantes, abruptos y excesivos, llegando a porcentajes desmesurados del 200, 500, 1.000 y hasta más el 2.000 %. Los cuales podaron también los ingresos de la población; y fue en muchos casos, el golpe de gracia para que cierren miles de empresas y comercios.

La “Inflación” no tiene freno (empujada principalmente por las tres variables anteriores); acumula, en estos 2 años de gestión, un 66 % (41 % 2016 y 25 % 2017) y con estimaciones para este 2018 que superan ampliamente a las metas estipuladas por el Gobierno (del 15 % para todo el año); sólo en estos 2 primeros meses del corriente la inflación minorista ya arrojó 4,2 % y la mayorista ¡un 9,6 %! (que pronto llegará a la primera).

El “Consumo” (principal componente de nuestro P.B.I.) tuvo 21 meses consecutivos de caída; todo el 2016 y hasta Septiembre de 2017, luego en Diciembre ya vuelve a retroceder. El 2017 cae un 1 % comparado con el consumo del 2016, el cual había caído muy fuerte (un 4,7 % respecto al 2015, ¡la peor caída en 14 años!) y se estima que no crecerá en este 2018 tampoco.

El “Desfinanciamiento del Estado” no cesa. Ni bien se asumió se redujo el Impuesto a los Bienes Personales y a los autos de alta gama y se eliminaron casi todas las Retenciones a las exportaciones al complejo agroexportador, a las mineras, petroleras, etc.; en este 2018, se reducirán las contribuciones patronales, el Impuesto a las Ganancias (Reforma Impositiva) y se comenzó a reducir un 0,5 % mensual a las Retenciones a la “soja” hasta llevarla del 30 % actual (antes eran del 35 %) al 18 % en el 2019. Acá no sólo se sigue menoscabando las arcas del Estado Nacional y de las Provincias sino que hay que tener muy presente quienes son los beneficiarios de estas políticas.

Etc., etc.

¿Qué les parece la evolución de estos indicadores y sus perspectivas?

Dejo en sus manos la reflexión íntima, el asimilar los importes y porcentajes y sacar sus propias conclusiones. Considero que no hace falta conocer de economía para comprender que todo lo mencionado hace que nuestra economía se encuentre en terapia intensiva, al borde del abismo y sea una bomba de tiempo que está pronta a estallar. Cuando lo haga, habrá ganadores y perdedores de este modelo económico (que ya se implementó antes en nuestro País) y Uds. ya conocen muy bien cuales son cada uno. En próximas columnas (que es la intención, sean publicadas los días Domingos) desarrollaré y ampliaré estos temas; un placer volver a tener contacto con Uds. estimados lectores.