«El comportamiento agresivo» fue clave para la condena en un caso de intento de femicidio

El 16 de febrero de 2018, pese a tener una orden de restricción, Allosa ingresó a la casa de Daiana Brizuela, su
expareja y madre de su hijo, de quien estaba distanciado. La agredió a golpes de puño y habría intentado ahorcar
con el cable de una extensión. Una vecina avisó a la Policía. Los efectivos se ingresaron y Allosa, en su afán de
poner resistencia, agredió a tres policías. La joven lo denunció en la Comisaría de Andalgalá y Allosa fue llevado al
Servicio Penitenciario.
Sin embargo, en debate Daiana contó otra versión de lo sucedido aquella noche. Dijo que habían convivido durante
tres años, “entre idas y vueltas”. Días previos, habían discutido. A preguntas del fiscal Gustavo Bergesio, la joven
admitió que lo había denunciado el día anterior y dos semanas antes él la había golpeado y amenazado, por lo que
había pedido una orden de restricción. La testigo reconoció la firma. Aunque también admitió que efectuó las
denuncias porque tenían “discusiones fuertes”, cuando asentó la segunda denuncia, aseguró que “no me dejaron
leer (la)” porque ya estaba redactada en la Comisaría de Andalgalá. En la Fiscalía, negó todo. “Nunca tuve nada en
el cuello. Estaba cansada de discutir, que si me quería matar, que me mate. Le dije ‘dale, matame’ y me puse el
cable en el cuello. Lo hice para asustarlo… Desde que estoy con él nunca me sentí agredida. Cuando lo hice, él se
asustó, pidió que me bajara y lloró”, recordó.
No obstante, Allosa fue declarado culpable y también se dispuso que se remitieran copias a la Fiscalía General a fin
de que Daiana Carolina Brizuela sea investigada por la supuesta comisión del delito de “falso testimonio”.
De acuerdo con los fundamentos, a los que El Ancasti accedió, “la declaración realizada esa misma noche, en
donde la víctima narró en forma precisa y detallada no solo lo que ocurrió esa noche sino también el
comportamiento agresivo de que era víctima desde hace tiempo” fue una pieza clave para determinar lo que
sucedió, consideró el juez Bustamante.
Al mismo tiempo, indicó que por cuestiones de celos y otros motivos comenzó a agredirla físicamente, provocándole
lesiones. “El acusado siempre la golpeaba, la amenazaba de muerte. En esta oportunidad también hizo lo mismo,
comenzando a golpearla e insultarla. En un momento determinado de la discusión la quiso ahorcar colocándole un
cable en el cuello, el que fue atado a una estructura metálica y que la presencia policial evitó que se concretara”,
remarcó.

ARIEL VERA

COLABORADOR

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